Análisis Xbox 360 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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El Jefe Maestro termina la luchaEs posible que estéis leyendo esto tras haber visto la nota a la derecha… La pregunta genuina es: ¿Es Halo 3 un juego perfecto? La respuesta es NO. Ok, hemos empezado por el final, recapitulemos.
Desde siempre los juegos de acción en primera persona, junto con el Rol occidental (odio el rol japonés), ha sido mi género favorito. Yo era de aquellos que decían que los FPS nacieron para ser jugados con teclado y ratón, a la mierda las consolas. Aquellas noches online de Duke Nukem 3D, Doom II, Rise of the Triad, etc. me parecían imposibles de replicar en los sistemas caseros, hasta que llegó Halo. La primera entrega de la saga supuso para mi una revelación, una vuelta a la ilusión por los juegos de consola, lo mejor que me había pasado (jugablemente) en mucho tiempo: hasta que no terminé la campaña me pasé noches en vela, mañanas jugando un ratito antes de ir a trabajar, “poniéndome malo”… cosas que no hacía desde que tenía aquel Spectrum 48Ks. La segunda entrega, Halo 2, rompió para mí la otra barrera PC/Consola que quedaba en mi mente: El juego online. Fue tan revolucionario, tan completo, tan BUENO que sigo pensando que hasta ayer ningún otro juego ni siquiera se ha acercado a lo que Halo 2 ofrece online. Esa enorme variedad de modos de juego, esa posibilidad de personalizarlos, esa ausencia (normalmente) de lag, ese sistema de puntuación y experiencia, esa integración con el web para ver repeticiones y detalles de partidas… Todos son puntos aun ni siquiera igualados, unos cuantos años (y una generación de consolas) después. Con estas dos premisas lo que los fans de Halo esperábamos era coger lo mejor de ambos y fusionarlo en un fin de fiesta sin igual, un cierre de trilogía digno de la mejor saga de FPS de consola de todos los tiempos.
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