Estamos ante un plataformas de acción lateral donde nuestra misión es recolectar todas las calabazas del escenario, pero tiene su miga: siempre habrá una brillando, y si las coges en ese orden especÃfico, obtendrás más puntos. Un toque arcade interesante, aunque al final el objetivo es rapiñarlas todas para poder avanzar. Los controles son básicos: saltar. Nada de complicaciones, es calcular el salto.
Pero cuidado, porque el juego no perdona. Si te quedas sin vidas, olvÃdate de checkpoints: tendrás que comenzar todo desde el principio. Un sistema de castigo que añade tensión a cada salto. Eso sÃ, la fiesta no acaba al limpiar las zonas básicas. Una vez recuperadas todas las calabazas, el juego desbloquea un sexto nivel final donde nos veremos las caras con el mismÃsimo Lucifer. Un detalle que se agradece para darle un buen cierre. Aunque hay tres modos de juego (que básicamente varÃan la dificultad y la gestión de vidas) para intentar alargar la vida útil, la sensación de repetición llega rápido. Es divertido un rato, sÃ, pero la falta de contenido es flagrante.
La banda sonora es puro chiptune del bueno. Al principio mola, te mete en esa atmósfera de estar sentado en el suelo con tu consola. Las melodÃas tienen ese ritmo acelerado y "arcade" que te empuja a no quedarte quieto, mezclando tonos lúgubres con bases rápidas. Sin embargo, dada la naturaleza repetitiva del juego, las melodÃas pueden llegar a taladrarte el cerebro si te atascas mucho en un nivel porque los loops son bastante cortos. Los efectos de sonido son los tÃpicos que esperas de un tÃtulo que lleva "1985". Los impactos suenan con esa satisfacción auditiva de los juegos viejos.