Cuphead
Cuphead es un juego que entra muy rápidamente por
los ojos. Sin duda alguna es lo que más ha llamado la atención del
título gracias a su estética de dibujos animados de cuando mis padres
eran jóvenes. Pero detrás se esconde un juego que es un reto constante,
una oda a aquellos juegos de NES/SNES de dificultad endiablada, de
amarlo/odiarlo a partes iguales, aunque en muchas ocasiones más odiarlo
que amarlo. Sin duda uno de los juegos del año por su computo global, y
menos mal que lo han acabado sacando adelante después de tanta espera,
sin duda, ha merecido la pena.
The Legend of Zelda: Breath of the Wild
Siempre
que sale un Zelda, siempre copa los puestos de mejores juegos del año,
algo tendrá. Pero en esta ocasión se aleja un tanto del desarrollo
habitual de otras entregas, lo que le ha hecho ganarse detractores y
defensores a partes iguales. Lo que está fuera de toda duda, es la magia
que transmite en cada rincón, ese toque Nintendo, esa varita mágica
para hacer juegos únicos (no todos, alguno les sale rana). Breath of the
Wild ha sido el estreno perfecto para la nueva consola de Nintendo, ¡y
qué manera de estrenarla!.
Antes de terminar no quería olvidarme de juegos como Horizon Zero Dawn, Super Mario Odyssey, Assassin’s Creed Origins, Nier Automata, Metroid Samus Returns, Divinity Original Sin II, Sonic Mania, de todos esos remasters de juegazos que marcaron miles de infancias, de los cuenta píxel para los que ahora la resolución si importa, de los TFLOPS, de la desaparecida nube, de los de es consola para niños, de los trolls, a los de los multiexclusivos, de los que sueltan bilis como si fueran a heredar una empresa, a todos y cada uno de vosotros, feliz año nuevo.