Enhorabuena Raist!!
Yo hace tiempo que quiero estudiarlo en academia, el año que viene quería mirar en la escuela de idiomas, pero a saber.
Ya nos dirás qué tal vas!
Os cuento lo que me pasó el otro día:
Estando yo en el metro, vi que había unos japoneses (sabía que hablaban japonés y no chino, pero no entendía lo que decían, sólo algunas terminaciones de verbos y poco más), en mi ciudad hay mucho extranjero, sobretodo en la zona donde estudio, así que es una situación habitual.
Sin embargo, uno se tropezó y le dió a un amigo suyo, y el primero le dijo al otro "Daijoubu?".
¿Qué usos tiene "daijoubu?", únicamente para saber si está bien físicamente? ¿Qué diferencias hay con "genki"?
De nuevo, muchas gracias Daniel-senpai por tus aclaraciones y tus excelentes lecciones.
Os cuento lo que me pasó el otro día:
Estando yo en el metro, vi que había unos japoneses (sabía que hablaban japonés y no chino, pero no entendía lo que decían, sólo algunas terminaciones de verbos y poco más), en mi ciudad hay mucho extranjero, sobretodo en la zona donde estudio, así que es una situación habitual.
Sin embargo, uno se tropezó y le dió a un amigo suyo, y el primero le dijo al otro "Daijoubu?".
¿Qué usos tiene "daijoubu?", únicamente para saber si está bien físicamente? ¿Qué diferencias hay con "genki"?
Hola Ragnor!
Gracias por compartir tus experiencias, eso nos enriquece a tod@s ^^
大丈夫 = だいじょうぶ = significa "estar bien" y lo usas en cualquier situación.
元気 = げんき = significa "estar bien" pero lo usas únicamente para preguntar por la salud física o espiritual.
Saludos ! _________________ Todo es oscuridad a mi alrededor... ups no, es solo mi capucha cubriendo mi rostro.
Algo esencial a la hora de aprender un nuevo idioma es saber como pedir permiso, antes de hacer o tomar algo que necesitamos o deseamos.
La Forma -て nos puede ayudar con esta tarea, basta agregarle la partícula も , luego la palabra いい (bien), el verbo です (ser) y la partícula interrogativa か. Para obtener una frase del tipo: ¿Está bien que haga X cosa?.
Así bien, no está demás recalcar lo importante que resulta mantener siempre reglas de cortesía en cualquier lugar en el que estemos, desde con nuestros familiares hasta con una familia que abra sus puertas para hospedarnos en otro país. Y por supuesto, el pedir permiso antes de hacer algo es una de las más importantes.
Veamos a continuación tres ejemplos antes de pasar a la práctica, para comprender mejor como pedir permiso en japonés:
1) この電話をつかってもいいですか。
この = este
電話 = でんわ = teléfono
を = partícula “o”
つかって = verbo つかう en forma “te”, significa “usar, utilizar”
も = partícula “mo”
いい = bien
です = verbo ser
か = partícula interrogativa “ka”
Significado = ¿Está bien si utilizo este teléfono?.
2) ここでタバコをすってもいいですか。
ここ = aquí
で = partícula “de”, se utiliza para indicar lugar
タバコ = tabaco
を = partícula “o”
すって = verbo すう en forma “te”, significa “fumar”
も = partícula “mo”
いい = bien
です = verbo ser
か = partícula interrogativa “ka”
Significado = ¿Está bien si fumo tabaco aquí?
3) まどをあけてもいいですか。
まど = ventana
を = partícula “o”
あけて = verbo あける en forma “te”, significa “abrir”
も = partícula “mo”
いい = bien
です = verbo ser
か = partícula interrogativa “ka”
Significado = ¿Está bien si abro la ventana?
¿Cómo responder?
Ante una pregunta de este tipo, quedan dos caminos. El primero es responder afirmativamente y el segundo es negar el permiso que se nos está pidiendo.
a) Respuestas Afirmativas
はい、 いいです。(sí, está bien)
大丈夫 = だいじょうぶ (está bien)
b) Respuestas Negativas
いいえ、いけません。 (no, está prohibido)
いいえ、 だめです。 (no, no es bueno)
NOTA IMPORTANTE:
Hay cuatro verbos en japonés que se escriben casi siempre en gerundio, pero a la hora de leerlos no se les debe agregar la terminación ando, iendo, etc., por lo contrario, deben leerse de forma normal respetando el tiempo en el que estén conjugados solamente.
閉める : しめる : cerrar
閉じる : とじる : cerrar, terminar
閉店 : へいてん : cierre de una tienda
閉鎖 : へいさ : cierre
閉会 : へいかい : término de una reunión
Vida Diaria y Cultura
Del libro: Leyendas de Japón, escrito por Francisco Caudet Yarza, las siguientes leyendas…
HORAI, O LA TIERRA DE UTOPÍA
Una visión azul en la profundidad perdida en la inmensidad: el cielo y el mar uniéndose en el infinito. Es la hora de la madrugada de un día de primavera.
Sólo el cielo y el mar, en la parte más próxima la alcance de la vista, las ondas etéreas del océano relucen, mientras que hilos de espuma se revuelven, entremezclándose. Un poco más lejos no hay ningún movimiento: una nada absoluta; solamente el color azul tenue del agua, que lentamente se eclipsa en un azul del aire. Horizonte no existe, sino sólo el espacio –concavidad infinita que desaparece ante nuestros pies y forma un arco gigantesco encima-; cuanto mayor es la distancia, más profundo es el color.
Pero allá, muy lejos, como suspendida en el azul celeste, existe una visión de forma de medias lunas y sombras de un esplendor extraño y antiguo, iluminado por un sol suave como la memoria.
Lo que se acaba de describir es tomado de una pintura sobre seda llamada Shinkiro, hecha por un pincel japonés. Los portales que se describen son las entradas de los Horai, y los techos son los del palacio del rey Dragón, y así es como lo veían en el antiguo estilo chino, hace dos mil cien años.
En Horai no hay ni muertes ni dolores, ni inviernos. Las flores permanecen durante todo el año y las cosechas surgen puntualmente sin fallar. Si un hombre, una vez en su vida, probase de esas frutas, aunque fuese una sola vez, jamás tendría sed ni hambre.
Dicen que en Horai crecen las plantas que curan todos los males, como el so-rin-shi, el riku-go-aoi, el ban-kon-to… También existe la hierba mágica yo-shin-shi, que revive a los muertos, regada por las aguas encantadas; agua de la cual un pequeño sorbo confiere la eterna juventud.
La gente de Horai come arroz en sus cazuelas muy pequeñas; mas la cantidad no disminuye hasta que el comensal ha saciado su apetito. Y dicen que la gente de Horai bebe su vino en unas copas muy diminutas; mas nunca se pueden vaciar, por gran bebedor que sea el individuo, hasta que la somnolencia de la intoxicación desciende.
Todo esto y mucho más cuentan de Horai.
Pero lo grande es que todos los autores que han escrito sobre ello no lo han visto nunca, ni tan siquiera en visiones; ni existen las frutas encantadas, ni las hierbas mágicas que reviven a los difuntos, ni el agua encantada que proporciona la eterna juventud, ni las cazuelas de las que nunca desaparece el arroz, ni las copas de vino que nunca se vacían. Tampoco es verdad que ni la tristeza ni la muerte hayan entrado jamás en Horai, como tampoco lo es que nunca haya invierno en ese paradisíaco lugar. El invierno en Horai es espantosamente frío; el viento corta hasta los mismísimos huesos, la nieve se apila sobre los tejados del palacio del rey Dragón, en pilones extraños.
No obstante, hay cosas maravillosas en Horai, y una de las más extraordinarias es la atmósfera de eses paraíso; es un aire especial, que sólo se encuentra allí, y debido a eso el Sol es más blanco que en ninguna otra parte. Pero la luz es blanca como la leche; en verdad que es muy clara, pero nunca ciega la vista. Esta atmósfera no es de nuestra época: es arcaica; tan vieja, que le entra a uno miedo cuando trata de pensar en ella. No está hecha de aire, sino de espíritus: la sustancia de quintillones de quintillones de generaciones de espíritus reunidas en una inmensa transparencia. Los espíritus de gentes que jamás pensaron como nosotros, Cuando un infeliz mortal de hoy inhala esa atmósfera, pasan a su sangre las emociones de aquellas gentes y le cambian de manera de pensar, rehaciendo en su interior el sentido del tiempo y del espacio y, en consecuencia, no puede verse más que como se hubiera visto de vivir en aquellos tiempos ignotos, no puede ver más que como ellos veían, ni sentir más que como ellos sentían. Dulce como el sueño es este cambio.
Horai lo describe de la siguiente manera:
Debido a que en Horai no se conoce el gran mal, los corazones de sus pobladores jamás se volverán viejos. Por esa misma razón los moradores de Horai están siempre sonriendo, desde su nacimiento hasta su muerte, con excepción de cuando los dioses mandan tristezas entre ellos; entonces se ocultan los rostros, hasta que las tristezas toman la determinación de retirarse. Las gentes de Horai se quieren y aprecian como si todos fuesen miembros de una sola y única familia. La voz de las mujeres es igual que el trino de los ruiseñores, porque sus almas son tan ligeras como las de los pájaros; cuando las niñas juegan, el movimiento de sus mangas es como el batir de las alas de los cisnes. En Horai nada se esconde, dado que no hay nada de qué avergonzarse; nada se cierra con llave, ya que no existen ladrones. Y por la noche, todas las cosas son pequeñas y raras, exceptuando, claro, el palacio del rey Dragón. Y es verdad que estos espíritus comen su arroz en cazuelas muy pequeñas y beben su vino en copas muy diminutas.
Mucho de todo esto será debido a la inhalación de la atmósfera maravillosa; pero no es así. Puesto que el trance en ejecución no es debido más que a la ilusión de un ideal, al brillo de una antigua esperanza –y algo de esa esperanza ha echado raíces en muchos corazones-, en la belleza sencilla de los antiegoístas, en la dulzura de la mujer.
Vientos crueles del Oeste están pasando por encima de Horai y, desgraciadamente, el aire mágico se está encogiendo ante su llegada. Hoy ya no existe más que en manchas y cintas, como esas brochadas de color que los pintores japoneses usan en sus cuadros. Pero debajo de esas bandas de vapor mágico siempre queda algo de Horai, siempre se puede encontrar Horai.
No puede olvidarse que el segundo nombre de Horai es Shinkiro, o sea espejismo, la “visión de lo intangible”. La visión lentamente desaparece para nunca más aparecer, a excepción hecha de las pinturas y los poemas.
HISTORIA DE UNA MARIPOSA.
Bajo el sol de primavera y los vientos dulces que ahora recorren la campiña, tú ¡oh mariposa!, eres feliz y revoloteas de flor en flor, y mucha gente compone versos en chino y en japonés sobre ti…
Desde luego, tienen razón.
Ahora es la temporada en que tu belleza es deslumbrante; todos los insectos te tienen envidia, y no solamente los insectos, sino también los hombres y hasta algunos seres que no tienen alma. Ya sabes que Soshu de China, en un sueño, asumió tu fortuna, y que Sakoku de Japón después de muerte se convirtió en mariposa, haciendo apariciones repentinas.
Y ahí estás tú misma, llena de orgullo.
Seguramente, te estarás diciendo: No hay nada en el mundo como yo. Bien puedo pensar qué es lo que pasa por tu corazón; por eso te dejas llevar de esa manera por el más leve viento. También es ésa la razón de que nunca estés quieta, siempre pensando: No hay nadie en el mundo tan feliz como yo.
Mas ahora consideraremos un poco tu propia historia; vale la pena recordarla: tiene una parte muy vulgar. ¿Cómo?, preguntarás tú. Pues bien: bastante tiempo después de tu nacimiento no tenías por qué alegrarte; entonces no eras más que una oruga peluda, ni siquiera tenías suficiente pelo para tapar tu repugnante forma. Efectivamente, no poseías nada por lo cual pudieras regocijarte; por tanto, cogiste trocitos de madera, barro y basura, y te fabricaste un nido que colgaste de las ramas, para esconderte, y entonces todo el mundo se reía de ti y te llamaban “insecto con impermeable” (minomushi). Durante ese tiempo tu vida fue muy perversa; hacías tus nidos entre las preciosas ramas de tus cerezos, estropeando la vista a todo el que quería contemplar plantas tan hermosas. Y a los pobres que estaban cultivando daikon en las plantaciones, bajo un sol tórrido, les estropeabas las plantas; pero no te importaba. Así eras tú y así eran tus obras.
Y ahora que tienes forma tan bella, desprecias a tus antiguaos amigos; cuando te encuentras con alguno, haces como si no lo hubieses visto nunca. Te has olvidado de antaño. También es verdad que mucha gente se ha olvidado de tu origen y se dedican a componerte versos, y que las bellas damas que antes no te querían ni ver, ahora ponen su abanico para ver si te posas sobre él.
Mas esto me recuerda un antiguo cuento, que seguramente no te gustará:
En el reinado del emperador Genso, el palacio imperial estaba habitado por cientos de miles de mujeres hermosísimas; tantas había, que hubiese sido muy difícil para un hombre decidir sobre cuál era la más bella. Por consiguiente, todas estas bellísimas damiselas fueron reunidas en una vasta sala, decretándose que aquella dama sobre la que se posase una mariposa sería la elegida por el emperador. En aquellos tiempos no podía existir más que una emperatriz, y por culpa tuya el emperador cometió una falta muy grave. Pero como tú no pensabas más que en la belleza exterior, te posaste sobre una de las damas y, por tanto, otras muchas mujeres dejaron de ser lo que debían ser en aras de la belleza. Más tarde el emperador murió de una manera muy desgraciada; todo debido a su frívola manera de pensar.
Dices que no te gustan más que las flores bonitas y de muchos colores; que esos árboles, como el olivo por ejemplo, no te interesan, porque son demasiado serios. Eso es por que ahora es primavera. Todo está muy bien; mas la época de las flores bonitas pasa pronto y entonces viene el verano, con todo el calor abrasante, y la peonía, la rosa y todas las flores que tanto te gustan se morirán. Soplarán los vientos de otoño y hasta las hojas de los árboles verdes caerán. Entonces podrás cantar aquello del malhadado: Hasta el árbol en que te había cantado abre paso a la lluvia. Buscarás a tus viejos amigos, la oruga y el gusano, para que te dejen entrar en su agujero. Mas entonces no podrás, porque tus alas no te dejarán; la hierba se habrá secado y no encontrarás ni una sola gota de agua con que refrescarte.
No tendrás ni un sitio, entre el cielo y la tierra, donde refugiarte. Entonces no te quedará más remedio que echarte al suelo y morir.
Todo debido a tu corazón frívolo y ligero.
¡Oh, qué fin más lamentable!.
¡Pobrecita mariposa de alas doradas y sueños efímeros!.
Hasta la próxima
気をつけてね !!!!!!!!! _________________ Todo es oscuridad a mi alrededor... ups no, es solo mi capucha cubriendo mi rostro.
Ultima edición por Daniel el 14-05-2007 14:23, editado 2 veces
Describiendo varias acciones: La Forma -て + La Forma -て + La Forma -て + La Forma ます。
Hasta ahora hemos aprendido a usar un máximo de dos verbos juntos en una oración, pero ¿que pasaría si quisiéramos describir todo lo que hacemos en la mañana al levantarnos o lo que hicimos ayer en la noche o bien lo que haremos mañana durante el día?.
Para esto podemos recurrir de nuevo a nuestra amiga: la forma -て de los verbos.
Conjugando varios verbos en forma -て podemos describir en una sola oración varias acciones que hayamos realizado. Al final de esta oración utilizaremos un verbo en forma ます que conjugado como ya sabemos hacerlo, nos dará el tiempo en el que estamos hablando, sea este presente, pasado o futuro.
¿Qué fórmula utilizamos?
Esta: La Forma -て + La Forma -て + La Forma -て + La Forma ます。
La cantidad de verbos conjugados en forma -て que vayamos a colocar en la oración, dependerá cuantas cosas queramos decir, pero eso sí, solo lleva un verbo en forma ます al final de la misma, conjugado según convenga, a fin de dar a entender el tiempo en que estamos hablando.
Aprender bien esta aplicación, nos va a permitir decir frases cada vez mas largas y mejorar de gran forma nuestra manera de hablar en japonés.
Veamos a continuación tres ejemplos antes de pasar a la práctica:
1) へやへ帰ってくすりを飲んで休みます。
へや = habitación
へ = partícula “e”
帰って = verbo かえる en forma て = regresar
くすり = medicina, remedio
を = partícula “o”
飲んで = verbo のむ en forma て = beber, tomar
休みます = やすみます = descansar
Significado = Regreso a la habitación, me tomo la medicina y descanso.
Nota: Si se sobreentiende que estoy hablando de “mi mismo” no hace falta escribir el 私 (わたし) con la partícula は al principio de la oración.
2) あさおきてごはんを食べて学校へ行きます。
あさ = mañana
おきて = verbo おきる en forma て = levantarse
ごはん = arroz cocido, comida
を = partícula “o”
食べて = verbo たべる en forma て = comer
学校 = がっこう = escuela, colegio, instituto, academia
へ = partícula “e”
行きます = いきます = verbo ir
Significado = En la mañana me levanto, como comida (desayuno) y me voy al colegio
3) モ―ルへ行って映画を見て帰りました。
モ―ル = mall
へ = partícula “e”
行って = verboいくen forma て = ir
映画 = えいが = película
を = partícula “o”
見て = verbo みる en forma て = ver
帰りました = かえりました = regresar (conjugado en pasado)
Significado = Fui al Mall, ví una película y regresé.
Nota: al estar el verbo 帰る conjugado en pasado (かえりました) le da el sentido de pasado a toda la oración.
PRACTICA
Al haber eliminado el uso de la lectura Romaji desde la Lección 12 de este curso, habrán notado que a esta altura pueden ya leer sin problema los silabarios Hiragana y Katakana, por ello, a fin de propiciar ahora el aprendizaje de los kanjis, iré eliminando la ayuda de la lectura Hiragana de forma progresiva. Por supuesto, se hará con los kanjis que hemos usado repetidamente como por ejemplo: 飲む、食べる、見る、聞く, etc. (no así con los nuevos). Cualquier duda, como siempre será un gusto responderla.
A) Escriba el significado en Español de las siguientes frases.
1) 毎日、6 時におきてシャワ―を浴びてあさごはんを食べます。
____________________________________________________
毎日 = まいにち = todos los días
6時に = ろくじに = a las 6
シャワ―を浴びて = シャワ―をあびて = me ducho
あさごはん = desayuno
____________________________________________________
新聞 = しんぶん = periódico
読んで = よんで = leer
は = dientes
みがきます = pulir (se usa como “lavar” en el caso de los dientes)
1) A las 6, voy al gimnasio, hago ejercicio y me ducho.
____________________________________________________
ジム = gimansio
うんどう する = hacer ejercicio
2) En la noche, como ramen, tomo sake y me lavo los dientes.
____________________________________________________
ラ―メン = ramen (tallarines chinos con caldo)
酒 = さけ = sake
は = dientes
みがく = pulir (se usa como “lavar” en el caso de los dientes)
3) A las 8, veo la TV, tomo mi medicina y me duermo.
1) pie, pierna
2) niño
3) mano
4) sur
5) corazón
6) boca, entrada
7) norte
8) mujer
9) ojo
10) este
11) hombre
12) tierra
13) oeste
14) metal, oro, dinero
15) oreja, oído
E) Escriba los kanjis de las siguientes palabras
Ej: padre = 父
madre = ____________________
hermano menor = ____________________
hermano mayor = ____________________
hermana mayor = ____________________
hermana menor = ____________________
montaña = ____________________
río = ____________________
campo de arroz = ____________________
piedra, roca = ____________________
mañana = ____________________
mediodía = ____________________
noche = ____________________
grande, universidad = ____________________
pequeño = ____________________
辞典 : じてん
Vuelve en esta lección una sección que había dejado de lado, la de Vocabulario. De ahora en adelante incluiré 15 palabras por lección con su kanji, lectura hiragana y significado que serán evaluadas en la lección siguiente. Estas nos van a resultar de una tremenda utilidad, pues están relacionadas con la materia venidera.
休む : やすむ : descansar (o también faltar al trabajo, no ir a clase)
夏休み : なつやすみ : vacaciones de verano
休憩 : きゅうけい : pausa
休講 : きゅうこう : clase anulada
休日 : きゅうじつ : día festivo
Del libro: Leyendas de Japón, escrito por Francisco Caudet Yarza, las siguientes leyendas…
EL TESORO ESCONDIDO Y LAS CENIZAS QUE HACÍAN FLORECER LOS ÁRBOLES.
En la más remota antigüedad vivía en el Japón un matrimonio anciano. Los dos eran buenos y caritativos y llevaban una vida tranquila y sosegada, haciendo a sus semejantes todo el bien que podían. El marido trabajaba a diario en el huerto y siempre iba acompañado de su fiel perro, del que se habían encariñado los dos. Como ellos no tenían hijos, le mimaban y acariciaban constantemente, dándole de comer los alimentos suyos y algunas golosinas que el perro les agradecía, saltando juguetón y moviendo, alegremente, la cola.
Estaba el vejete cavando una tarde en su huerto, cuando oyó ladrar al perro con fuerza, excavando la tierra con sus patas. Pensó el hortelano que había encontrado algo de comer y siguió trabajando sin hacerle excesivo caso. Pero el perro se acercó ladrando hasta él; con su boca le agarró de la parte inferior del quimono y le condujo hasta el sitio que había removido. El viejo empezó a remover la tierra con su azada y se quedó extasiado viendo que un maravilloso tesoro estaba allí enterrado, desde hacía centenares de años a buen seguro. Llamó a su mujer y entre los dos empezaron a sacar aquellas fabulosas riquezas, consistentes en valiosas alhajas de oro, plata y piedras preciosas. Había enormes cantidades de perlas, brillantes y collares, que ascendían a sumas incontables, y ricos vestidos bordados en oro y pedrería.
Los buenos esposos, después de repartir generosamente a los pobres una parte del tesoro, invirtieron su fortuna en extensos campos de arroz, trigo y otros cereales, cuyas cosechas les convirtieron en el matrimonio más rico e influyente del país. Vecino de ellos había sido siempre otro matrimonio, con el que se trataban poco porque eran perversos y egoístas, sin que jamás hubiesen favorecido a nadie. Éstos, al enterarse de la suerte de sus vecinos, se llenaron de envidia y, queriendo que les sucediese lo mismo a ellos, se presentaron en casa de los afortunados esposos, pidiéndoles que les prestasen por unas cuantas horas la perro. Se lo llevaron a su casa, preparándole una gran comida, diciéndole: Come y después nos descubrirás otro tesoro. Pero el animal, que sólo había recibido golpes de ellos las pocas veces que se había acercado a sus propiedades, no quiso probar bocado ni moverse del sitio. El viejo, furioso, le ató una cuerda al cuello y los arrastró hasta el jardín, chillándole para que buscara un tesoro. El perro se dejó llevar hasta donde el hombre quiso, y allí empezó a escarbar con sus patas, haciendo ilusionarse al ambicioso. Pero pronto empezó a surgir de la tierra escarbada un olor tan hediondo, que le hacía marearse, y en lugar de un tesoro encontró lodo, estiércol y podredumbre.
Iracundo, cogió una estaca y golpeó al perro hasta darle muerte.
El buen vecino, apenado por la triste suerte de su magnífico y amado perro, lo lloró, recogiendo su cadáver e incinerándolo, para luego darle sepultura cuidadosamente (se entiende que a las cenizas, claro) junto con unas tasas de comida; quemó sobre él incienso, lo adornó con flores y sobre su tumba plantó un pequeño pino.
Este arbolito empezó a crecer tan rápidamente, que pronto se convirtió en un corpulento árbol. Una noche, en sueños, se le apareció el perro, mandándole cortar un pino y que de su tronco hiciera un pilón para pilar el arroz. El hombre empezó a usarlo, y a cada golpe que daba salía de él una virtud, que convertía los granos de arroz en plata, oro y ricos tesoros.
Enterado de ello, pasó el vecino a pedirle prestado su pilón, soñando con que a él le ocurriese igual; pero al golpear el arroz, se le convirtió en paja. Enfurecido y envidioso, cogió el mortero y con un hacha lo hizo astillas y lo quemó. El dueño, impacientado, fue en busca de su mortero y con toda la insolencia le contó el vecino lo que había hecho con él. Pero aquella noche volvió a aparecérsele el perro en sueños, diciéndole que recogiera la ceniza del mortero y la esparciese sobre un árbol seco, el cual florecería al momento.
El viejo siguió puntualmente los consejos recibidos del noble animal, recogiendo cuidadoso las cenizas para dejarlas debajo de la campana de la chimenea. Pero se levantó un fortísimo temporal que aireó parte de ellas hasta la otra orilla del río, haciendo florecer un árbol seco. Maravillado el hortelano al verlo, recogió las cenizas, y con ellas en una cesta partió por pueblos y aldeas, demostrando a los oriundos de aquellos lugares que él podía hacer que floreciesen los árboles secos, o en invierno, siendo llamado por ello Hanasakajiji.
El príncipe de aquel país, que se llamaba Tono-San, fue puesto en conocimiento de todo lo que estaba sucediendo y pidió que el anciano fuera llevado a su presencia, rogándole que le hiciera una demostración en el propio jardín de palacio, y se quedó absorto, casi en éxtasis, viendo como los árboles florecían en invierno.
En recompensa le otorgó maravillosos regalos, con los que regresó a su hogar inmensamente feliz.
Sabiendo de todo ello el vecino pérfido, se apoderó por malas artes de la cesta de las cenizas y marchó al palacio del príncipe Tono-San, anunciando que él podía conseguir que reviviesen los árboles secos del jardín.
El príncipe, con toda su familia, quiso presenciar la experiencia, acudiendo al jardín del palacio para ver cómo el viejo esparcía las cenizas; pero los árboles no revivían y el viento hizo volar las cenizas que quedaban hasta donde estaban el príncipe y los suyos, cegándolos y metiéndoseles por la boca, hasta casi asfixiarlos.
Enfurecido el príncipe, mandó azotarle, hasta que apenas le quedaba vida, y le llevaron a su casa medio muerto y sin ganas de emprender nuevas y malévolas aventuras.
Este matrimonio, contrariado siempre, tenía frecuentes altercados, echándose uno la culpa al otro, y aquella casa era un auténtico infierno. Hasta que, compadecidos los buenos vecinos, pusieron paz entre ellos, reprendiéndoles por sus maldades y enseñándoles a obrar con buen corazón y virtuosidad. Les dieron una generosa parte de sus bienes, para que emprendieran una vida de trabajo y honradez, con la que consiguieron la tranquilidad y la dicha.
LA MUERTE DEL DRAGÓN
Se cuenta que Susanoo, el dios de las tempestades y el valor, expulsado del cielo por su agresividad sin límites y su zafio comportamiento, se quedó en la tierra en vez de trasladarse al mar, punto al que había sido destinado.
Y para no aburrirse se puso a viajar de un sitio para otro, observando las cosas y estudiando con cierta curiosidad y detenimiento a los hombres y mujeres.
Cierto día, hacia la puesta del sol, llegó a las márgenes de un río, el Ki concretamente, en cuya ribera vio una alquería que atrajo su atención, por lo que, decidido a pedir hospitalidad por aquella noche, se encaminó resueltamente hacia la entrada.
Pero cuando ya se encontraba a escasa distancia de la misma, hirieron sus oídos unas voces lamentables, interrumpidas de vez en cuando por sollozos y suspiros.
Susanoo se detuvo perplejo en el portal y echó una rápida ojeada al interior de la casa. En el centro de una estancia desnuda, y con el hogar sin fuego, se hallaban tres personas: un anciano, una anciana y una muchacha de rara belleza, de larga cabellera, negra como la noche y hermosos ojos brillantes como estrellas. Los tres se lamentaban, llorando y golpeándose el pecho en señal de desesperación.
-¿Qué os sucede?- preguntó Susanoo - ¿A qué se debe tanto dolor?
El anciano alzó el rostro de piel rugosa y tostada por el despiadado sol y, tratando de recoger las lágrimas para no causar mala impresión al desconocido que de súbito se había plantado en mitad del portalón, dijo, sin poder contener los sollozos aunque hacía intentos desesperados por conseguirlo:
Soy Asizanuci, ésta es mi mujer Tenzuci y la muchacha que aquí ves llorando es mi hija Kunisada, a quien dentro de poco el dragón de las ocho cabezas vendrá a buscar para llevársela hasta su guarida y una vez allí devorarla. Como podrás comprender esta situación nos tiene convulsionados y muertos de miedo. No tenemos recursos, no disponemos de armas con las que enfrentarnos a esa terrible bestia… Y me pregunto si nos servirán de algo aunque las tuviésemos.
- Bueno… - musitó Susanoo sin comprender demasiado bien lo de la fiera-, ¿qué clase de monstruo es ése que tanto terror os inspira?.
- ¡Por los dioses! – exclamó el anciano- ¿Es de veras que no has oído hablar de él?.
- Pues no… Si vos queréis hablarme de los detalles que le conciernen, yo…
- Es un monstruo enorme, que con su mole ocupa ocho valles y ocho colinas; tiene, es obvio, ocho cabezas y otras tantas colas. Sus ojos son dos círculos de puro fuego, su vientre chisporrotea de continuo y su cuerpo interminable está cubierto por un espeso bosque de cedros gigantescos. Este monstruo se ha llevado todas mis riquezas; ha devorado uno tras otro todos los animales que poblaban mis establos y todos los siervos y criados que servían en mi hacienda. Y ahora que prácticamente me ha dejado sin nada, que me lo ha arrebatado todo, viene a quitarme la única alegría de mi vida, esta hija adorada, en la que había puesto todas mis esperanzas.
Pese a su carácter levantisco y a su temperamento en exceso violento, Susanoo aún guardaba mucho de bueno en su interior y no pudo dejar de sentirse afligido ante la gran y terrible tragedia que se cernía alrededor de aquellas gentes a las que veía incapaces de causar el más mínimo daño a nadie.
Conmovido pues por aquel relato, dijo Susanoo:
- Si Kunisada quiere convertirse en mi esposa, os prometo que la salvaré de las espantosas garras de ese brutal dragón y os libraré para siempre de sus atrocidades.
Y para darse a conocer abrió la capa de peregrino que lo cubría y al instante apareció a los ojos de los asistentes en toda su prestancia y majestad divinas. Los afligidos padres accedieron gustosos a la propuesta de Susanoo, y también la hermosa Kunisada se acercó al joven dios, confiada, ofreciéndole sus blancas manos – como nombrándole simbólicamente su paladín -, que Susanoo apretó entre las suyas para transmitirle tranquilidad y confianza.
En aquel preciso momento la tierra tembló ostensiblemente y un terrible aullido estalló en la noche como un monumental latigazo. El dragón iba acercándose ya a la alquería. Ya se divisaban las dieciséis llamas de sus encendidos ojos, que desgarraban las tinieblas de la noche con lívidos resplandores, en tanto que su cuerpo inmenso, semejante a una gran montaña, se iba aproximando, arrasándolo todo.
Susanoo desenvainó su refulgente espada, que le había entregado el dios de la guerra, con heroica decisión, ordenando a los dos ancianos y a la muchacha, que rezaban temblorosamente en un rincón de la estancia:
- Llenad en seguida ocho odres de aguardiente saké y ponedlos frente a la entrada de la alquería.
Mientras tanto, el fiero dragón avanzaba, veloz como el pensamiento, a pesar de su gigantesca mole. Pero al llegar cerca de la casa se detuvo: había percibido los efluvios del saké, al que era muy aficionado. Luego, sin vacilar, metió las ocho cabezas en los ocho odres y se puso a beber con avidez.
El monstruo bebió y bebió hasta que, embriagado por completo, se durmió profundamente, lanzando tremendos y aterradores ronquidos. Susanoo se acercó entonces al dormido dragón y resueltamente hundió infinitas veces la hoja de su espada en el cuerpo inmóvil. Poco después miles de chorros de sangre negruzca y pestilente manaban de las heridas como cascadas, formando a lo lejos un agitado río de olas sangrientas.
Aunque sin duda el dragón ya estaba muerto, para mayor seguridad el valeroso Susanoo hundió una vez más la espada junto al corazón del monstruo.
Entonces se escuchó un ruido metálico y la divina espada, al instante, saltó hecha pedazos.
- ¡Vaya! ¿Cómo ha ocurrido esto? – se preguntó Susanoo.
Y deseando averiguarlo, el dios descuartizó el cuerpo del dragón. Pero su asombro no tuvo límites al descubrir en sus entrañas un sable diamantino de extraña belleza.
- Este hermoso sable – dijo Susanoo, mientras lo sacaba de su vaina original – lo regalaré a mi hermana Amaterasu para obtener su perdón.
Instantes después tomó la mano de la bella Kunisada y la condujo a su maravilloso palacio, ceñido de nubes plateadas, donde vivió feliz con ella el resto de sus días.
Hasta la próxima
気をつけてね !!!!!!!!! _________________ Todo es oscuridad a mi alrededor... ups no, es solo mi capucha cubriendo mi rostro.
Ultima edición por Daniel el 07-06-2007 00:29, editado 1 vez